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dimarts, 12 de maig del 2009

Nada que ocultar.

Podemos seguir ocultándolo pero los hechos hablan por si solos
Adjunto varios artículos extraídos de diferentes medios de comunicación escritos de varios años atrás. Solo es una nota informativa para hacernos eco de lo que hoy estamos viviendo. Los desastres naturales cada vez son mas frecuentes y destructores. Que está pasando? Esto es solo el principio de los que muchos denominan La nueva e inminente pequeña era glacial.La VanguardiaMEDIO AMBIENTEUn arma llamada cambio climáticoMark Hertsgaard - 29/02/2004 Es posible que George W. Bush no lo sepa, pero un sector influyente de su Gobierno se está tomando –por fin– con seriedad el cambio climático. Un excelente informe de un selecto equipo del Pentágono ha puesto de manifiesto que el problema del cambio climático constituye una amenaza para la seguridad nacional de la mayor gravedad y exige en consecuencia una respuesta inmediata. El informe de este equipo de ideas y planificación –la Pentagon's Office of Net Assessments– afirma que el cambio climático no sólo es real, sino que sus consecuencias podrían advertirse mucho antes y ejercer efectos mucho más graves de lo que suele suponerse. En el 2020, cuando los niños nacidos ahora cursen estudios superiores, el calentamiento de la Tierra podría acarrear una serie de catástrofes en cadena, incluidas sequías y hambrunas a gran escala, en tanto que podríamos asistir a disputas entre países como China, India y Pakistán por cuencas fluviales y otros recursos en un marco de escasez de agua y alimentos. Si se alcanza el punto crítico de inflexión en el problema del clima, el cambio climático podría sobrevenir bruscamente, en un periodo de tres a cinco años, desencadenando, irónicamente, una nueva glaciación. Una congelada Europa del norte sería prácticamente inhabitable. El Medio Oeste norteamericano se convertiría en un desierto y el sur de California en un erial. Aunque el informe del citado equipo del Pentágono declara que el riesgo de tales consecuencias es incierto y “posiblemente reducido”, dadas sus “fatales consecuencias, el debate correspondiente debería ir más allá del nivel científico. Es evidente la importancia de la adopción de iniciativas al respecto”. A Bush y a sus aliados en la defensa de los combustibles de origen fósil y de la industria de la automoción les parecerá que estas conclusiones son difícilmente admisibles. Sin embargo, convendrán en que difícilmente pueden pasarse por alto. La acostumbrada estrategia defensiva de quienes adoptan una postura negativa –que el cambio climático estriba más en una teoría abanderada por gente progresista que en datos científicos– no hará mella en Andrew Marshall, el cerebro pensante del informe del Pentágono. A sus 83 años, Marshall es una figura legendaria que trazó las líneas generales de la planificación estratégica a lo largo de decenios en el ámbito de las Fuerzas Armadas. Asimismo, fue un asesor de confianza del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, desde finales de los años setenta, cuando ambos figuraron entre los primeros defensores del sistema antimisiles, el santo grial de los conservadores. Se desconoce si Rumsfeld ha tenido ocasión de leer el informe sobre el cambio climático, pero Andrew Marshall o alguna otra persona de su entorno más próximo se aseguraron de que no fuera sepultado en el olvido: un ejemplar del estudio –sin carácter de documentación clasificada o protegida por motivos de seguridad– llegó a manos de la revista “Fortune”, que publicó un comedido aunque pavoroso resumen en su número correspondiente al pasado 9 de febrero. La iniciativa de Marshall para que una revista económica y empresarial tan respetada y leída como ésta publicara el informe en cuestión puede haber obedecido al propósito de sortear el escollo de la Casa Blanca para enviar un mensaje a los empresarios estadounidenses: “Despierten ante los peligros que representa el cambio climático. Esfuércense por cambiar el curso actual de la civilización”. Un efecto inmediato de lo que acabo de mencionar puede implicar al propio Banco Mundial, cuya dirección se pronunciará el próximo 15 de abril sobre otra polémica recomendación relativa a la supresión de todo tipo de ayuda económica al fomento del petróleo y el carbón, los dos combustibles que son los principales responsables de las emisiones de dióxido de carbono que impulsan el cambio climático. La votación de su junta plantea un dilema al presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, dado que tal recomendación procede de una comisión asesora que nombró el propio Wolfensohn para mostrar a las claras que el banco es una institución receptiva a las demandas y necesidades de la sociedad civil. Este órgano asesor del Banco Mundial (Extractive Industries Review, que fue presidido por Emil Salim, ex ministro de Medio Ambiente de Indonesia y consejero de una empresa carbonífera) presentó en su día los puntos de vista de diversos representantes de las empresas, sindicatos, gobiernos del Tercer Mundo, y organizaciones no gubernamentales. La era de la energía renovable La comisión en cuestión, aludiendo a los riesgos del cambio climático y sus frecuentes y graves efectos sobre la población local en materia de derechos humanos y polución, apremió al banco a suspender de inmediato todos los préstamos a las empresas carboníferas, fijando la fecha límite del año 2008 en el caso del petróleo. Recomendó, asimismo, que el banco aumentara los préstamos destinados a fuentes de energía renovables un 20% anual, otorgando a las poblaciones locales el derecho de veto sobre proyectos no deseados. Podría afirmarse que estos cambios equivalen prácticamente a una revolución en el modo de proceder del Banco Mundial, de modo que no es de sorprender que la dirección de esta institución se haya mostrado contraria. “El Banco –afirma Daphne Wysham, de la junta de gobierno del Instituto de Estudios Políticos de Washington DC e investigadora de los contenidos de la revista– ha sido, de hecho, uno de los principales financiadores públicos del cambio climático en el planeta.” Wysham observa al respecto que los préstamos energéticos del Banco Mundial revelan un marcado sesgo: un 94% de la ayuda total se destina a proyectos relativos a combustibles de origen fósil, y sólo un 6% a energías renovables, como la eólica o la solar. La dirección de la institución financiera propone en un documento provisional que su junta rechace prácticamente la totalidad de las reformas propuestas por la mencionada comisión asesora. En lugar de suspender los préstamos al carbón y el petróleo, su dirección propone la concesión de sumas por valor de 300 a 500 millones de dólares anuales con destino a nueva financiación. Los combustibles de origen fósil –razona este documento provisional– constituyen la energía más barata disponible y, en consecuencia, permiten augurar que los países del Tercer Mundo podrán salir más rápidamente de la pobreza. Sin embargo, el informe del Pentágono daña los argumentos de los defensores de la situación vigente. ¿Qué ventaja hay en salir de la pobreza para desembocar en un mundo sumido en el caos climático y la crisis social? Por desgracia, resulta improbable que tal razonamiento convenza a George W. Bush. Cualquier cambio en este sentido tendrá que esperar a que sea sustituido en la presidencia del país. Sin embargo, la junta directiva del Banco Mundial adoptará en breve una decisión crítica: o bien su dirección hará un llamamiento en favor de más carbón y petróleo, o marcará la senda hacia un futuro postindustrial por lo que se refiere a los combustibles fósiles. Si esta junta se toma la molestia de leer las advertencias y recomendaciones publicadas en la revista “Fortune”, resulta incomprensible imaginar que adopte la vía equivocada.El Periódico de Catalunya 01-mar-2004, 14:58El Pentágono advierte a Bush del peligro de una catástrofe climática- Algunos expertos de Estados Unidos advierten de que el cambio climático es más peligroso que el terrorismo - Los cambios abruptos podrían llevar al planeta al borde de la anarquía y la guerra nuclear al escasear los suministros básicos LA VANGUARDIA - 25/02/2004Barcelona. (Agencias.) – Altos “responsables militares norteamericanos” han censurado un informe encargado por el Pentágono según el cual los cambios climáticos amenazan con provocar una catástrófe planetaria y representar un peligro mayor que el terrorismo. Los cambios climáticos de los próximos 20 años podrían generar una tragedia de ámbito mundial con un coste de millones de vidas en guerras y desastres naturales, dice el informe secreto elaborado por el Pentágono, silenciado por los responsables estadounidenses de Defensa y obtenido por “The Observer”. El documento predice que los cambios climáticos abruptos y repentinos, generados fundamentalmente por los gases contaminantes que liberan las industrias, podrían llevar al planeta al borde de la anarquía y la guerra nuclear ante las dificultades para proveerse de suministros básicos, cada vez más difíciles de conseguir. Las ciudades europeas podrían verser sumergidas por la crecida de los mares, en tanto que para el 2020 Gran Bretaña tendrá un clima “siberiano”, añade el trabajo. En todo el mundo podrían producirse conflictos nucleares, grandes sequías, hambre y disturbios generalizados, según explican los autores del estudio. En este contexto, los países desarrollarán su capacidad nuclear para defender y asegurar la provisión de alimentos, el agua y la energía. La amenaza a la estabilidad global eclipsará ampliamente el problema del terrorismo, dicen algunos expertos que están al tanto de su contenido. “Los disturbios y los conflictos serán rasgos endémicos de la vida”, concluye el análisis encargado por el Pentágono. Las conclusiones son bastante humillantes para la Administración Bush, que se niega a tomar medidas decididas para combatir el cambio climático e, incluso, se ha negado a ratificar el protocolo de Kioto para reducir estas peligrosas emisiones a a la atmósfera. Los expertos sostienen que estas conclusiones inquietarán también al presidente Bush, quien viene insistiendo en la defensa nacional como única prioridad en su gestión política. El referido informe fue encargado por el influyente asesor de Defensa del Pentágono, Andrew Marshall, alguien que ha ejercido una considerable influencia sobre el pensamiento militar estadounidense en las últimas tres décadas. Los cambios climáticos “deben dejar de ser un debate científico para convertirse en un problema de seguridad nacional estadounidense”, dicen los autores, que son Peter Schwartz, consultor de la CIA y ex director de planeamiento del Royal Dutch/Shell Group, y Doug Randall de la Global Business Network de California. El escenario, inminente, de cambio climático catastrófico es “plausible y pondría a prueba la seguridad nacional de Estados Unidos en formas que deben analizarse de inmediato”, concluyen. Inundaciones generalizadas por el aumento de los niveles del mar son una de las amenazas más temidas. La semana pasada, la Administración Bush fue atacada por un importante grupo de prestigiosos científicos, en el que figuraban 20 Nobel, que la acusan de manipular la ciencia para satisfacer su agenda política y silenciar de esta manera los estudios que no le gustan. Jeremy Symons, ex integrante de la Environmental Protection Agency (EPA), dijo que silenciar el informe durante meses constituye un ejemplo más de que la Casa Blanca trata de enterrar la amenaza de los futuros cambios climáticos. Importantes expertos en climatología consideran que sus veredictos podrían ser un catalizador para obligar a Bush a aceptar que los cambios de clima son reales y merecen ser combatidos con medidas preventivas. También esperan poder convencer a Estados Unidos de que firme los tratados internacionales para reducir los gases de efecto invernadero.TEMAS RELACIONADOSSatellite Thermometers Show Earth Has a Feverhttp://www.nasa.gov/vision/earth/environment/Earth_Temperature.html10-may-2004, 15:51El clima del futuro // LA CIRCULACIÓN OCEÁNICALa nueva era glacial • Una controvertida teoría prevé para las próximas décadas un acusado descenso térmico en Europa• El deshielo del Ártico provocaría la desaparición de las corrientes cálidas que atemperan el climaSi desea ver el gràfico en PDF haga click en http://www.elperiodico.com/EDICION/ED040510/CAS/CARP01/PDF/g032dR99.PDFBARCELONA / 10.05.04 / EL PERIODICO de CataluñaBuena parte de Europa occidental podría quedar cubierta por la nieve en décadas venideras si se cumplen los peores augurios de una hipótesis que no sólo ha merecido el interés de los climatólogos, sino de la NASA, el Pentágono y hasta de Hollywood. Según la controvertida teoría, la miniglaciación sería una paradójica consecuencia del calentamiento global: la descongelación del casquete ártico y un cambio en el régimen de lluvias podrían alterar o incluso detener las corrientes atlánticas que atemperan el clima de Europa y, en menor medida, de América. Algunos estudios calculan un descenso de entre 3 y 10 grados en la temperatura media.Las corrientes superficiales funcionan como una inmensa estufa que acumula calor en el ecuador y lo transporta hacia latitudes septentrionales. Una vez en los mares árticos, las aguas se enfrían, se hunden y regresan hacia el punto de partida intertropical, "dejando espacio para que lleguen nuevas masas de agua cálida y salada --explica Antón Uriarte, profesor del Universidad del País Vasco (UPV)--. El problema surgiría si el eje de giro se trabase".La Gulf Stream, la principal corriente cálida del Atlántico norte, nace en el Caribe, atraviesa el Atlántico y llega a Europa. La rama principal pasa cerca de las islas británicas y Escandinavia, que serían las áreas más afectadas por su desaparición, pero su influencia se aprecia en mayor o menor medida en toda Europa, incluida la península Ibérica.DEBILITAMIENTOSirpa Hökkinen y Peter Rhines presentaron en abril en la revista Science un análisis mediante satélites que demostraba que la circulación en el Atlántico se había debilitado desde 1980, aunque insistían en que "faltan datos para saber si es una oscilación natural o una tendencia importante". En esencia, lo que le sucede a la corriente es que tiene más dificultades para hundirse e iniciar el recorrido de regreso hasta el ecuador. Su motor falla.El motivo es que el agua superficial ha perdido salinidad, densidad, debido a unos enormes aportes de agua dulce. ¿De dónde proceden? En primer lugar, del derretimiento de la hielos del Ártico, un fenómeno tan evidente que durante varios veranos ha sido posible navegar sin nada de hielo por el mismísimo polo norte. La NASA estima que los hielos perpetuos han disminuido su volumen un 9% por década.El segundo aporte de agua dulce ha sido el aumento de la pluviometría y del caudal de los ríos siberianos, en ambos casos porque el incremento de la temperatura ha favorecido la evaporación y la formación de nubes. El profesor Uriarte opina que este factor es mucho más importante puesto que el hielo del océano Ártico tiene un espesor medio de sólo 2 o 3 metros: "Su fusión no modificaría demasiado la salinidad. Que haya más lluvia, sí".Los expertos discrepan sobre si el fenómeno, en caso de producirse, sería abrupto o gradual, suave o cataclísmico, pasajero o duradero. Según Robert Gagosian, director de la Institución Oceanográfica Woods Hole, podría surgir de un modo inesperado en apenas 20 años. Uriarte, en cambio, opina que el cambio sería progresivo: "La corriente no dejaría de funcionar por completo, sino que más bien se debilitaría y, sobre todo, dejaría de llegar tan al norte. Además, hay que tener en cuenta que el calentamiento global contrarrestaría en parte ese enfriamiento".En cuanto a la duración, el profesor de la UPV dice que el sistema de corrientes "es posible que se rehiciese rápidamente porque el enfriamiento del Atlántico podría acarrear enseguida una disminución de las precipitaciones y un aumento de la salinidad". Javier Martín Vide, catedrático de la Universitat de Barcelona, opina lo mismo: en caso de producirse, la miniglaciación sería "un paréntesis brusco de pocos años, hasta que se recuperase un nuevo equilibrio. En cualquier caso, califica la teoría de "hipótesis que ha de aceptarse como cabal".Wallace Broecker, que formuló la hipótesis en los años 80, ha tomado cartas en el asunto para calmar el alarmismo, recuerda Uriarte. Broecker escribió en un artículo reciente que la supuesta miniglaciación tampoco sería en cuestión de décadas, sino más bien un siglo. Mientras los expertos se preguntan si el calentamiento global, responsable último del fenómeno, es de origen humano o natural, la NASA concluye con ironía: "Si el gran cinturón se detiene, no importará la causa. Los europeos estarán pensando en otras cosas; por ejemplo, en cómo hacer que crezcan cultivos en la nieve".*****************************************************************BARCELONA / 10.05.04 / EL PERIODICO de CataluñaBuena parte de Europa occidental podría quedar cubierta por la nieve en décadas venideras si se cumplen los peores augurios de una hipótesis que no sólo ha merecido el interés de los climatólogos, sino de la NASA, el Pentágono y hasta de Hollywood. Según la controvertida teoría, la miniglaciación sería una paradójica consecuencia del calentamiento global: la descongelación del casquete ártico y un cambio en el régimen de lluvias podrían alterar o incluso detener las corrientes atlánticas que atemperan el clima de Europa y, en menor medida, de América. Algunos estudios calculan un descenso de entre 3 y 10 grados en la temperatura media.Las corrientes superficiales funcionan como una inmensa estufa que acumula calor en el ecuador y lo transporta hacia latitudes septentrionales. Una vez en los mares árticos, las aguas se enfrían, se hunden y regresan hacia el punto de partida intertropical, "dejando espacio para que lleguen nuevas masas de agua cálida y salada --explica Antón Uriarte, profesor del Universidad del País Vasco (UPV)--. El problema surgiría si el eje de giro se trabase".La Gulf Stream, la principal corriente cálida del Atlántico norte, nace en el Caribe, atraviesa el Atlántico y llega a Europa. La rama principal pasa cerca de las islas británicas y Escandinavia, que serían las áreas más afectadas por su desaparición, pero su influencia se aprecia en mayor o menor medida en toda Europa, incluida la península Ibérica.DEBILITAMIENTOSirpa Hökkinen y Peter Rhines presentaron en abril en la revista Science un análisis mediante satélites que demostraba que la circulación en el Atlántico se había debilitado desde 1980, aunque insistían en que "faltan datos para saber si es una oscilación natural o una tendencia importante". En esencia, lo que le sucede a la corriente es que tiene más dificultades para hundirse e iniciar el recorrido de regreso hasta el ecuador. Su motor falla.El motivo es que el agua superficial ha perdido salinidad, densidad, debido a unos enormes aportes de agua dulce. ¿De dónde proceden? En primer lugar, del derretimiento de la hielos del Ártico, un fenómeno tan evidente que durante varios veranos ha sido posible navegar sin nada de hielo por el mismísimo polo norte. La NASA estima que los hielos perpetuos han disminuido su volumen un 9% por década.El segundo aporte de agua dulce ha sido el aumento de la pluviometría y del caudal de los ríos siberianos, en ambos casos porque el incremento de la temperatura ha favorecido la evaporación y la formación de nubes. El profesor Uriarte opina que este factor es mucho más importante puesto que el hielo del océano Ártico tiene un espesor medio de sólo 2 o 3 metros: "Su fusión no modificaría demasiado la salinidad. Que haya más lluvia, sí".Los expertos discrepan sobre si el fenómeno, en caso de producirse, sería abrupto o gradual, suave o cataclísmico, pasajero o duradero. Según Robert Gagosian, director de la Institución Oceanográfica Woods Hole, podría surgir de un modo inesperado en apenas 20 años. Uriarte, en cambio, opina que el cambio sería progresivo: "La corriente no dejaría de funcionar por completo, sino que más bien se debilitaría y, sobre todo, dejaría de llegar tan al norte. Además, hay que tener en cuenta que el calentamiento global contrarrestaría en parte ese enfriamiento".En cuanto a la duración, el profesor de la UPV dice que el sistema de corrientes "es posible que se rehiciese rápidamente porque el enfriamiento del Atlántico podría acarrear enseguida una disminución de las precipitaciones y un aumento de la salinidad". Javier Martín Vide, catedrático de la Universitat de Barcelona, opina lo mismo: en caso de producirse, la miniglaciación sería "un paréntesis brusco de pocos años, hasta que se recuperase un nuevo equilibrio. En cualquier caso, califica la teoría de "hipótesis que ha de aceptarse como cabal".Wallace Broecker, que formuló la hipótesis en los años 80, ha tomado cartas en el asunto para calmar el alarmismo, recuerda Uriarte. Broecker escribió en un artículo reciente que la supuesta miniglaciación tampoco sería en cuestión de décadas, sino más bien un siglo. Mientras los expertos se preguntan si el calentamiento global, responsable último del fenómeno, es de origen humano o natural, la NASA concluye con ironía: "Si el gran cinturón se detiene, no importará la causa. Los europeos estarán pensando en otras cosas; por ejemplo, en cómo hacer que crezcan cultivos en la nieve".*******************************************************************BARCELONA / 10.05.04 / EL PERIODICO de CataluñaVarias investigaciones recientes sobre paleoclimatología han dado alas a la teoría de la nueva glaciación. Hace 12.700 años, por ejemplo, un lago que ocupaba el norte del actual EEUU, el lago Agassiz, sufrió una rotura brusca --fruto a su vez de la fusión de grandes hielos-- y desaguó su contenido en el Atlántico, lo que provocó un descenso radical de la salinidad. No fue el mismo proceso que ahora, pero sí coincide el resultado: la corriente del Golfo se quebró y sus aguas cálidas dejaron de llegar a la costa de Gran Bretaña y Noruega, explica el profesor Antón Uriarte.El episodio es conocido como Younger Dryas porque la planta ártica de ese nombre colonizó toda Europa. Hace 8.200 años hubo otro episodio similar.Más recientemente, en las décadas de 1730 y 1740, Europa sufrió un periodo hoy conocido como la Pequeña Era Glacial, con hambrunas y severas heladas.

dilluns, 30 de març del 2009

La Gulf Stream.

Una teoría prevé para los próximos años un acusado descenso térmico.

LA CIRCULACIÓN OCEÁNICA Y EL CLIMA DEL FUTUROEl deshielo del Ártico provocaría la desaparición de las corrientes cálidas Buena parte de Europa occidental podría quedar cubierta por la nieve en décadas venideras si se cumplen los peores augurios de una hipótesis que no sólo ha merecido el interés de los climatólogos, sino de la NASA, el Pentágono y hasta de Hollywood.
Según la controvertida teoría, la miniglaciación sería una paradójica consecuencia del calentamiento global: la descongelación del casquete ártico y un cambio en el régimen de lluvias podrían alterar o incluso detener las corrientes atlánticas que atemperan el clima de Europa y, en menor medida, de América. Algunos estudios calculan un descenso de entre 3 y 10 grados en la temperatura media. Las corrientes superficiales funcionan como una inmensa estufa que acumula calor en el ecuador y lo transporta hacia latitudes septentrionales. Una vez en los mares árticos, las aguas se enfrían, se hunden y regresan hacia el punto de partida intertropical, "dejando espacio para que lleguen nuevas masas de agua cálida y salada --explica Antón Uriarte, profesor del Universidad del País Vasco (UPV)--. El problema surgiría si el eje de giro se trabase" . La Gulf Stream, la corriente cálida del Atlántico norte, nace en el Caribe, atraviesa el Atlántico y llega a Europa. La rama principal pasa cerca de las islas británicas y Escandinavia, que serían las áreas más afectadas por su desaparición, pero su influencia se aprecia en mayor o menor medida en toda Europa, incluida la península Ibérica. DEBILITAMIENTO Sirpa Hökkinen y Peter Rhines presentaron en abril en la revista Science un análisis mediante satélites que demostraba que la circulación en el Atlántico se había debilitado desde 1980, aunque insistían en que "faltan datos para saber si es una oscilación natural o una tendencia importante" . En esencia, lo que le sucede a la corriente es que tiene más dificultades para hundirse e iniciar el recorrido de regreso hasta el ecuador. Su motor falla. El motivo es que el agua superficial ha perdido salinidad, densidad, debido a unos enormes aportes de agua dulce. ¿De dónde proceden? En primer lugar, del derretimiento de la hielos del Ártico, un fenómeno tan evidente que durante varios veranos ha sido posible navegar sin nada de hielo por el polo norte. La NASA estima que los hielos perpetuos han disminuido su volumen un 9% por década. El segundo aporte de agua dulce ha sido el aumento de la pluviometría y del caudal de los ríos siberianos, en ambos casos porque el incremento de la temperatura ha favorecido la evaporación y la formación de nubes. Uriarte opina que este factor es mucho más importante puesto que el hielo del océano Ártico tiene un espesor medio de sólo 2 ó 3 metros: "Su fusión no modificaría demasiado la salinidad. Que haya más lluvia, sí" . Los expertos discrepan sobre si el fenómeno, en caso de producirse, sería abrupto o gradual, suave o cataclísmico, pasajero o duradero. Según Robert Gagosian, director de la Institución Oceanográfica Woods Hole, podría surgir de un modo inesperado en apenas 20 años. Uriarte, en cambio, opina que el cambio sería progresivo: "La corriente no dejaría de funcionar por completo, sino que más bien se debilitaría y, sobre todo, dejaría de llegar tan al norte" . Wallace Broecker, que formuló la hipótesis en los años 80, ha tomado cartas en el asunto para calmar el alarmismo, recuerda Uriarte. Broecker escribió en un artículo reciente que la supuesta miniglaciación tampoco sería en cuestión de décadas, sino más bien un siglo. Mientras los expertos se preguntan si el calentamiento global es de origen humano o natural.

dimecres, 4 de febrer del 2009

Informació que passa de llarg. Mini Glaciació

http://www.elperiodico.com/EDICION/ED040510/CAS/CARP01/PDF/g032dR99.PDFBARCELONA / 10.05.04 / EL PERIODICO de Cataluña.
Buena parte de Europa occidental podría quedar cubierta por la nieve en décadas venideras si se cumplen los peores augurios de una hipótesis que no sólo ha merecido el interés de los climatólogos, sino de la NASA, el Pentágono y hasta de Hollywood. Según la controvertida teoría, la miniglaciación sería una paradójica consecuencia del calentamiento global: la descongelación del casquete ártico y un cambio en el régimen de lluvias podrían alterar o incluso detener las corrientes atlánticas que atemperan el clima de Europa y, en menor medida, de América. Algunos estudios calculan un descenso de entre 3 y 10 grados en la temperatura media.Las corrientes superficiales funcionan como una inmensa estufa que acumula calor en el ecuador y lo transporta hacia latitudes septentrionales. Una vez en los mares árticos, las aguas se enfrían, se hunden y regresan hacia el punto de partida intertropical, "dejando espacio para que lleguen nuevas masas de agua cálida y salada --explica Antón Uriarte, profesor del Universidad del País Vasco (UPV)--. El problema surgiría si el eje de giro se trabase".La Gulf Stream, la principal corriente cálida del Atlántico norte, nace en el Caribe, atraviesa el Atlántico y llega a Europa. La rama principal pasa cerca de las islas británicas y Escandinavia, que serían las áreas más afectadas por su desaparición, pero su influencia se aprecia en mayor o menor medida en toda Europa, incluida la península Ibérica. DEBILITAMIENTO Sirpa Hökkinen y Peter Rhines presentaron en abril en la revista Science un análisis mediante satélites que demostraba que la circulación en el Atlántico se había debilitado desde 1980, aunque insistían en que "faltan datos para saber si es una oscilación natural o una tendencia importante". En esencia, lo que le sucede a la corriente es que tiene más dificultades para hundirse e iniciar el recorrido de regreso hasta el ecuador. Su motor falla.El motivo es que el agua superficial ha perdido salinidad, densidad, debido a unos enormes aportes de agua dulce. ¿De dónde proceden? En primer lugar, del derretimiento de la hielos del Ártico, un fenómeno tan evidente que durante varios veranos ha sido posible navegar sin nada de hielo por el mismísimo polo norte. La NASA estima que los hielos perpetuos han disminuido su volumen un 9% por década.El segundo aporte de agua dulce ha sido el aumento de la pluviometría y del caudal de los ríos siberianos, en ambos casos porque el incremento de la temperatura ha favorecido la evaporación y la formación de nubes. El profesor Uriarte opina que este factor es mucho más importante puesto que el hielo del océano Ártico tiene un espesor medio de sólo 2 o 3 metros: "Su fusión no modificaría demasiado la salinidad. Que haya más lluvia, sí".Los expertos discrepan sobre si el fenómeno, en caso de producirse, sería abrupto o gradual, suave o cataclísmico, pasajero o duradero. Según Robert Gagosian, director de la Institución Oceanográfica Woods Hole, podría surgir de un modo inesperado en apenas 20 años. Uriarte, en cambio, opina que el cambio sería progresivo: "La corriente no dejaría de funcionar por completo, sino que más bien se debilitaría y, sobre todo, dejaría de llegar tan al norte. Además, hay que tener en cuenta que el calentamiento global contrarrestaría en parte ese enfriamiento".En cuanto a la duración, el profesor de la UPV dice que el sistema de corrientes "es posible que se rehiciese rápidamente porque el enfriamiento del Atlántico podría acarrear enseguida una disminución de las precipitaciones y un aumento de la salinidad". Javier Martín Vide, catedrático de la Universitat de Barcelona, opina lo mismo: en caso de producirse, la miniglaciación sería "un paréntesis brusco de pocos años, hasta que se recuperase un nuevo equilibrio. En cualquier caso, califica la teoría de "hipótesis que ha de aceptarse como cabal".Wallace Broecker, que formuló la hipótesis en los años 80, ha tomado cartas en el asunto para calmar el alarmismo, recuerda Uriarte. Broecker escribió en un artículo reciente que la supuesta miniglaciación tampoco sería en cuestión de décadas, sino más bien un siglo. Mientras los expertos se preguntan si el calentamiento global, responsable último del fenómeno, es de origen humano o natural, la NASA concluye con ironía: "Si el gran cinturón se detiene, no importará la causa. Los europeos estarán pensando en otras cosas; por ejemplo, en cómo hacer que crezcan cultivos en la nieve".

dijous, 29 de gener del 2009

El cambio climático podría estar acelerando la llegada de una edad de hielo

El cambio climático suele asociarse a una subida global de las temperaturas provocada por la emisión de gases de efecto invernadero. Este fenómeno, aunque parezca contradictorio, podría suponer que amplias zonas del planeta quedaran cubiertas por el hielo. Mientras algunos expertos subrayan que no hay datos concluyentes al respecto, otros alertan de que esta "edad de hielo" podría ocurrir dentro de pocos años. En cualquier caso, los científicos también recuerdan que las glaciaciones son fenómenos naturales que han contribuido a la evolución del ser humano.

La Tierra no siempre ha registrado la misma temperatura a la que estamos acostumbrados; los cambios climáticos han sido frecuentes a lo largo de su historia, y las "edades de hielo" se han sucedido inexorablemente, de forma natural. Las glaciaciones atraviesan periodos relativamente cálidos, al producirse oscilaciones de temperaturas de unos pocos grados centígrados, suficientes para que los glaciares avancen o retrocedan miles de kilómetros. De hecho, el planeta se encuentra en la actualidad en un periodo interglacial cálido, dentro de la glaciación del denominado periodo Cuaternario. Los científicos saben, por las muestras de hielo recogidas en la Antártida, que el actual clima cálido es un pequeño oasis en el desierto de las frías glaciaciones. El Proyecto Europeo para la Extracción de Núcleos de Hielo en la Antártida (EPICA en sus siglas inglesas) muestra que, de los últimos 430.000 años, solamente entre un 5% y un 10% ha sido tan cálido como en la actualidad, y que en los últimos 800.000 años, los periodos cálidos interglaciales han durado una media de 6.000 años, con la excepción del actual, que comenzó hace 12.000 años, y de uno que alcanzó 28.000 años hace más de 450.000.
No existe consenso científico sobre el comienzo de una nueva glaciación
¿Cuándo llegará la próxima glaciación? A día de hoy los científicos no disponen de los conocimientos suficientes como para predecir el momento preciso. Según los investigadores del proyecto EPICA, la próxima edad de hielo tardará miles de años en aparecer, si los cambios climáticos producidos por el ser humano no afectan el ritmo natural. Sin embargo, algunos modelos climáticos predicen que la acción del ser humano sobre la naturaleza podría traer una inminente "mini edad de hielo". El deshielo del Ártico, como consecuencia del calentamiento global, podría paralizar la corriente oceánica del Golfo, que proporciona a Europa occidental y a la región este de Norteamérica su confortable clima. De esta forma, los veranos se volverían muy cálidos, extendiéndose hasta el otoño, mientras que los inviernos se harían muy intensos, prolongándose hasta la primavera. Finalmente, el clima en dichas regiones pasaría a ser ártico, lo que supondría una gravísima catástrofe natural para sus habitantes. Precisamente, el pasado año saltó una pequeña señal de alarma con un estudio que indicaba una reducción del 30% en las corrientes cálidas de la circulación oceánica en el Atlántico Norte. Se cree que el frenado en la circulación atlántica pudo provocar desde el año 1300 hasta aproximadamente el 1850 (aunque con algún intervalo) temperaturas lo suficientemente bajas como para congelar el río Támesis en Londres.

Por otra parte, las glaciaciones han sido determinantes en numerosos aspectos, tanto para los seres humanos como para la naturaleza; afectan al nivel del mar, que puede subir o bajar varias decenas de metros, y a los caudales de los ríos, así como a la distribución de las lluvias y al clima en general. Estos cambios han supuesto la desaparición de aquellas especies que no han sido capaces de adaptarse a la nueva situación. Por ejemplo, los estudios en fósiles confirman la teoría de que los dinosaurios desaparecieron debido a una glaciación que duró miles de años, tras el impacto de un enorme meteorito. Por su parte, los últimos dos millones de años aproximadamente han supuesto la lucha de la especie humana por adaptarse a los sucesivos ciclos glaciares, mediante el desarrollo del bipedismo, la inteligencia, las migraciones humanas a escala mundial o la civilización.

Causas de una glaciación:
La comunidad científica ofrece diversas hipótesis sobre las causas que provocan el inicio o el final de una edad de hielo:
Variaciones astronómicas: Las estaciones del año son más acusadas cuanto más se inclina el eje de la Tierra. En el denominado ciclo Milankovic, en honor del científico serbio que lo descubrió, el eje terrestre oscila de los 21° a los 24,5° cada 41.000 años. Además, la órbita terrestre alrededor del sol se alarga y se acorta cada 100.000 años, por lo que la superficie terrestre estaría más lejos y en consecuencia, los rayos solares no tendrían la fuerza necesaria para calentarla.
Catástrofes naturales, como la explosión de volcanes a gran escala o la caída de meteoritos de gran tamaño. Al provocar la emisión de grandes cantidades de polvo a la atmósfera se impide la llegada de los rayos solares a la superficie, lo que se traduce en el enfriamiento de la corteza.
La geodinámica terrestre: El movimiento de las placas tectónicas desplaza a los continentes a lo largo de miles de años. Si las placas continentales se concentran en latitudes altas, cercanas a los polos, las temperaturas bajan, ya que impiden que las aguas tropicales calienten el clima polar. Asimismo, el choque entre continentes también aumenta la actividad volcánica.

divendres, 23 de gener del 2009

La corriente del Golfo hizo que Europa se helase en el XVII

Se reaviva la hipótesis de que un enfriamiento en el Atlántico es posible.


En los inviernos más rigurosos de la llamada Pequeña Edad de Hielo, especialmente en el siglo XVII, era frecuente que el Támesis se helara, que se pudiera patinar sin interrupción por los canales holandeses e incluso que se accediera a pie hasta la isla de Manhattan. Las costas de Groenlandia quedaron totalmente despobladas, las viñas desaparecieron de Gran Bretaña y, en un ejemplo más cercano, parece ser que Sierra Nevada llegó a contar con un glaciar perpetuo, con nieves todo el año.
El frío de este largo periodo se había vinculado generalmente a ciclos solares, pero ahora resulta que detrás de todo ello hubo un debilitamiento de la corriente cálida del Golfo, que recorre el Atlántico norte y que es responsable de que las costas de Europa y buena parte de EEUU tengan un clima más templado de lo que les corresponde por su latitud. Esto es al menos lo que sugiere en la revista Nature un estudio coordinado por David Lund, investigador del Instituto de Tecnología de California, que ha analizado la composición del esqueleto fosilizado de 3.000 foraminíferas --un pequeño componente del plancton-- en el estrecho de Florida y las Bahamas.
Concretamente, los investigadores han calculado en los microorganismos la abundancia de un isótopo muy raro del oxígeno, el O18, y a partir de él han podido determinar la salinidad que tuvieron las aguas en aquella época (por regla general, las aguas más saladas pesan más y tienden a bajar a las profundidades y a enfriarse). "Que salinidad en aquella zona tropical fuera mayor --resume Antón Uriarte, profesor de Climatología de la Universidad del País Vasco-- podría significar un cierto estancamiento de las aguas, es decir, que no fuesen exportadas hacia el norte con la intensidad de hoy día". La corriente, que hoy transporta unos 31 sverdrups (31 millones de metros cúbicos por segundo), perdió al menos un 10% de su volumen de agua y de su poder calorífico, sostiene Lund.
El estudio no se pronuncia sobre el origen del debilitamiento --afirma simplemente que hubo un cambio en la circulación dominante de los vientos--, pero sí confirma que no son descabelladas las hipótesis sobre un enfriamiento del Atlántico norte --incluso, paradójicamente, por el calentamiento en Groenlandia, como recoge catastróficamente la película El día de mañana --.
"El asunto está en saber por qué sucedió --concluye Uriarte--. Pudo ser un cambio en la circulación atmosférica, debido a su vez a disminuciones en la insolación, o también por una reducción del ozono estratosférico. Sea como fuere, la Pequeña Edad de Hielo se alargó técnicamente entre 1300 y 1850 y batió récords entre 1645 y 1715, coincidiendo con un máximo de actividad las manchas solares.
VACAS CONTAMINANTES El sector ganadero es tan peligroso para el medioambiente como los coches. El estiércol de vacas, ovejas y demás desprende el 18% de los gases que más contribuyen al calentamiento del planeta, entre ellos el dióxido de carbono y el metano, según indica un informe de la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación).
Además, la industria pecuaria provoca graves alteraciones en el suelo: el 20% de los pastizales están degradados, un espacio enorme, dado que la ganadería ocupa el 30% de la tierra.

dilluns, 12 de gener del 2009

Vamos a ser testigos de una apasionante Edad de Hielo

El autor de Calor Glacial desmonta las teorías oficiales del calentamiento global del planeta.

Las conversaciones sobre el tiempo han salido del ascensor y se han sacudido la fama de trivialidad que hasta ahora empañaban las charlas de sube y baja. Frío, calor, lluvia, sequía y, más aún, huracanes, tsunamis y tormentas tropicales ocupan un destacado puesto en el orden de intereses de los ciudadanos del mundo. ¿Quién no ha dicho alguna vez «el tiempo está loco»? Y encima, el periodista, filólogo y ‘ciberempresario’ cántabro Luis Carlos Campos se ha propuesto helar la sangre del lector con su obra Calor Glacial. Sostiene que se avecina una nueva Edad de Hielo y que la veremos. Argumentos no le faltan y esto, quizás, es lo más escalofriante.
No le duelen prendas a la hora de criticar la versión oficial sobre el calentamiento global, tilda de «patraña» el demonizado agujero de la capa de ozono, dice que es bueno el CO2 y asegura que existen oscuros intereses para negar la verdad. Pero que nadie se movilice por ello: Campos advierte que la nueva glaciación es inevitable. Que no nos queda más remedio que esperarla sentados y contemplar el frío espectáculo.
-¿Cómo expondría a profanos en la materia las claves de su teoría sin pecar de apocalíptico?
-Todo el mundo ve por los telediarios que hay un cambio climático brutal, con imágenes de inundaciones o, incluso, un tsunami global. El clima está loco, completamente al revés. La Paleoclimatología indica que los cambios climáticos han sido siempre causantes de las catástrofes apocalípticas, especialmente en fases de glaciaciones. En la última importante, hace unos 11.600 años, un gran maremoto recorrió en 24 horas toda la Tierra. Se especula que entonces continentes míticos como la Atlántida, que yo y otros autores creemos que estuvo al sur de España, se esfumaron en un día. Las glaciaciones se producen cada 100.000 años. Ahora sería lógica, llega hasta con retraso, porque el CO2 es tan bueno que las retrasa. Antes de las glaciaciones siempre hay calentamiento, sequías e inundaciones y luego empiezan los inviernos muy fríos y las especies más sensibles, como los anfibios o abejas, empiezan a desaparecer. Todo eso está ocurriendo ahora. El maremoto del Índico, uno de los mayores de la Historia, es típico de eras glaciales. ¿No fue apocalíptico? El hielo en Groenlandia y la Antártida aumenta, así como los mayores glaciares del mundo (Logan, Hubbard o Perito Moreno), pese a todo lo que nos mienten por televisión. La corriente marina del Golfo, que calienta la tierra, muestra anomalías brutales. Hay que recordar que las dos últimas glaciaciones se produjeron por la parada de esta corriente debido al deshielo, que ahora es masivo en partes del Ártico.
-¿Tan seguro está de lo que se avecina?
-Llevo más de cinco años documentándome. Estoy seguro de que ocurrirá, si no me callaría. La tesis del calentamiento no se sostiene, porque la Antártida, barómetro de la Tierra, se enfría desde hace 35 años. En zonas de Ross, después de 6.000 años de deshielo, el hielo está aumentando ahora. Hay un cambio climático evidente y, si no lo achacamos a una glaciación, que alguien me explique por qué hay tanto frío repentino y caos meteorológico sin recurrir a los tópicos falsos del calentamiento humano, que yo desmonto en mi libro.
-Produce pavor pensar que nos congelaremos de repente, como en su momento los mamuts. ¿No es demasiado catastrofista?
-¿Las inundaciones y huracanes que se registran últimamente no son también catastrofistas? No: es lo que hay. En glaciaciones o fases de transición como la actual esto es normal. En algunas edades de hielo desaparecieron manadas de dinosaurios enterrados de súbito. El año pasado muchas orcas quedaron atrapadas de repente por tormentas de nieve. No es que yo sea catastrofista, es que los cambios climáticos siempre han sido catastróficos.-Dice que en otros planetas se percibe un aumento de la temperatura. ¿Cree descabellada una posible emigración intergaláctica?
-El leve calentamiento de Marte o Júpiter muestra que lo que está ocurriendo en la Tierra es natural. No hará falta emigrar a otros planetas, en partes de Brasil se vivirá como ahora, aunque a partir de 2030 la Era Espacial se iniciará y seguro que colonizaremos otros planetas. Esto lo dicen expertos como Robert Zubrin, cuyos estudios han sido utilizados por la NASA. Era Glacial y Espacial coincidirán, y en unas décadas la Tierra va a vivir el mayor cambio de su historia y vamos a ser testigos de un momento apasionante para la humanidad.
-Sostiene que países como España o Portugal recibirán oleadas migratorias de ciudadanos nórdicos. ¿Aquí nos salvaremos?
-Es justo lo que ocurría en la película El día de mañana. Una de las principales consecuencias de los cambios climáticos son las migraciones. El homo sapiens ancestral evolucionó gracias a estas migraciones y cambios climáticos. Aquí nos salvaremos relativamente, pero las temperaturas bajarán y la agricultura, la industria turística, tendrán que replantearse. Países como Estados Unidos, Argentina, Chile, Canadá o el Reino Unido quedarán gravemente afectados, mucho más que España. Sería una buena enseñanza justiciera de la Naturaleza, que es sabia, no ciega. Yo creo que todo está controlado y tiene una causa natural.-La culpa sobre el cambio climático se le achaca a la emisión de CO2, y usted dice que es beneficioso. ¿Ya no será pecado echarse laca?
-Es que lo que nos dicen los telediarios, Greenpeace y WWF/Adena es absolutamente falso. El Sahara se está reduciendo y la vegetación o biomasa de la Tierra aumenta, según estudios satelitarios de la NASA. En el libro demuestro que lo del agujero de ozono es natural y no tiene ningún peligro. En 2002 se redujo un 40%, ¿es que ese año no contaminábamos? Lo que nos cuentan es como lo del ‘hombre del saco’: los ‘CFCs’ no dañan nada, ni siquiera pueden subir a la estratosfera por su elevado peso atómico. Miles de científicos viven del cuento, de las subvenciones para investigar el agujero de ozono y el CO2, que es tan bueno que se insufla en los invernaderos y que sólo ha aumentado 20 ó 30 partes por millón desde hace 10.000 años. Ahora es de 370 partes por millón y en la época de los dinosaurios era de 3.000. ¿Pasó algo? No, otra glaciación. Todo lo que nos cuentan es una absurda y peligrosa distorsión de la verdad y ningún periodista se molesta en cotejar los datos falsos. Hay mucho dinero y prestigio en juego como para reconocer que los temores de calentamiento eran un timo.
-Dice que la Era Glacial es inevitable. ¿Podemos hacer algo más que resignarnos?
-No se puede hacer nada, todo es natural e inevitable. La Naturaleza y la evolución mandan. Sólo hay que estar bien informados en las zonas más afectadas y no mentir a la población, y también preparar estrategias de emergencia.
-¿Hasta qué punto, entonces, es culpable el hombre de las catástrofes naturales?
-Eso es la cantinela que siempre nos cuentan, pero no está demostrado. El calentamiento se ha convertido en una nueva religión, cuando desde principios de siglo ha sido de 0,6 º, una minucia. Hace 580 millones de años el CO2 era de 120.000 partes por millón, y no pasó nada que no fuera natural. ¿Contaminaban entonces Bush y las petroleras? Kioto es un negocio vergonzoso en el que se compra y vende CO2. Es grotesco. Hay 750.000 millones de toneladas de CO2 en la atmósfera, el de origen humano es de unos 600 millones, la mitad se debe a la agricultura y usos ganaderos y la otra mitad se absorbe por la vegetación y los océanos, quedan sólo 1.500 millones, algo insignificante. La han tomado con el inocente y beneficioso CO2. El hollín contamina más y el vapor de agua es mayor agente de efecto invernadero.
-¿Por qué ocultan la verdad?
-Porque han montado un gran negocio. La ONU, que es quien asusta siempre al mundo del calentamiento, los científicos y algunos institutos investigadores como el Scripps, la NASA, gobiernos… Con el miedo los científicos reciben miles de millones para proyectos, becas, investigaciones. Si no asustan con una hecatombe provocada por el hombre, pues se acabaría el dinero y el mercado de Kioto. A algunos hasta les han regalado un premio Nobel gracias a esta histeria, como a los del agujero de ozono. Greenpeace es un gran negocio que gana más que el Real Madrid y se está forrando desde que se inició el alarmismo del calentamiento en 1988. Los agoreros del calentamiento usan modelos matemáticos informáticos para predecir el futuro que son un completo fraude. El tipo que los creó, Lewis Fry Richardson, era un cuáquero fanático que estaba un poco ‘p’allá’, si hasta pretendió hacer una teoría matemática ¿para entender la guerra! Estos modelos, por ejemplo, no tienen en cuenta los movimientos de aire vertical o la presión atmosférica. Son un insulto a la razón.
-¿Cuánto durará la nueva Era Glacial? ¿Se podrá vivir? ¿Se extinguirá toda vida sobre la Tierra?
-Eso no se sabe. Las últimas, hace unos 12.700 y 8.200 años, duraron entre 300 y 1.000 años. Mi opinión es que será una era glacial corta. La vida no se extinguirá; en muchas zonas de los trópicos o de España se vivirá como ahora. Y las glaciaciones son la mejor noticia para la vida: todo muta y evoluciona. El cerebro se expande. El homo sapiens surgió en plena era glacial. Curiosamente, la cueva de Altamira se pintó en una edad de hielo. En la cueva se estaba mucho mejor entonces en la blanca, y no verde, Cantabria. Hormaechea no fue el primero en traer pingüinos a Santander.
-¿Se ha ganado muchos enemigos con la publicación de su libro?
-Sí, muchos se han mosqueado, como Antonio Ruiz de Elvira, que es un conocido divulgador, asesor de El Mundo, cuyo especialista climático es de Greenpeace, Gustavo Catalán. Antes era fuente amigable, pero cuando le dije que criticaba el calentamiento me prohibió que pusiera sus declaraciones (él también avisa de glaciación desde que yo se lo dije). Hasta ahora nadie me rebate un solo argumento. Tienen miedo a un debate público que descubra todo el pastel. Yo soy independiente, informo y critico el mayor fraude científico de la historia y seguiré haciéndolo. El tiempo ya me está dando la razón. Hace mucho frío, inexplicable en muchas partes del mundo, como Australia o Argentina, o este mismo otoño en Cantabria, donde ya hace un frío polar anormal.
-¿Qué pasará aquí? ¿El mar se tragará ciudades como Santander?
-El año pasado ya fue anómalo y devastador. Nevó a nivel del mar en el propio Sardinero. Los fanáticos del calentamiento siempre están asustando con la subida del nivel del mar, es un temor irracional. En una era glacial el nivel del mar también desciende, no aumenta. Lo veremos nosotros mismos, nuestros hijos y nuestros nietos vivirán en un nuevo mundo. Acabamos de ver quizá el mayor terremoto de la historia: el tsunami del Índico. El único científico que lo predijo días antes en su web, Víctor Bokov, augura en exclusiva en mi libro una glaciación que inicia una fase en 2010. No es que la costa sea lo mejor en fases agudas de glaciaciones, el interior siempre es más seguro.
-Dice que estamos en la Era Acuario, que el año 2012 es, para los astrólogos, el antes y el después de la humanidad…
-No me baso en los videntes, sólo los cito anecdóticamente. Pero es curioso que profecías como las Hopis o Mayas coincidan en que llega una Era Glacial. No voy de iluminado, pero la intuición también existe. El 2012 es un tópico catastrofista de videntes, pero también vulcanólogos dicen que será un año fatídico. Será también un momento de fin e inicio de nuevos ciclos solares y se espera un cambio en los polos magnéticos del Sol, que supondrá cataclismos en todo el planeta. Por eso tantas ballenas están quedando varadas, se desorientan. Es señal de una nueva era geológica y biológica.
-¿Se siente un pionero?
-Un poco. Lo que digo es nuevo y desconocido para la mayoría de la gente. Es, además, información de servicio público, y yo soy primeramente periodista, no científico. En la película El día de mañana había un científico, Denis Quaid, al que nadie hacía caso. Yo tengo a mi propio Quaid, el experto glaciólogo polaco Zbigniev Jawarowski, amigo mío, que ahora ve la glaciación inevitable. Anuncia que toda la civilización occidental quedará destruida por el hielo. Y él no es un mindundi.